La pintura se vuelve un espacio de respiración. Cada gesto aparece sin apuro, guiado por la escucha y el tiempo propio de la materia. La obra se construye en ese entre, donde lo visible apenas se insinúa y donde algo mas profundo comienza a emerger.





Óleo en papel montado sobre bastidor ( técnica Marouflage)

Prácticas en Papel




